Iberoamerican Business Journal
Vol 9 N° 2 | Enero 2026 p. 077 - 097 ISSN:2521-5817 DOI: http://dx.doi.org/10.22451/5817.ibj2025.vol9.2.11006
Descripción del autor:
Liseth Aracely Quispe Benites. Estudiante del VI semestre de Ingeniería Comercial en la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann de Tacna. Interesada en el marketing, la economía y el comportamiento del consumidor, con enfoque en la comprensión de las percepciones juveniles y la toma de decisiones informadas en contextos sociales.
Joaquín Alessandro Almirante Pino Estudiante del VI semestre de Ingeniería Comercial en la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann de Tacna. Interesado economía y finanzas.
John Carpio Quispe
Estudiante del VI semestre de Ingeniería Comercial en la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann de Tacna. Interesado en finanzas y en las percepciones juveniles y la toma de decisiones informadas en contextos sociales.
William Luis Alave Gomez Estudiante del VI semestre de Ingeniería Comercial en la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann de Tacna. Interesado en las áreas de finanzas, economía, marketing y negocios internacionales, asimismo en la participación en trabajos de investigación relacionados con el comportamiento del consumidor y la participación ciudadana.
Liseth Aracely Quispe Benites 1, Joaquín Alessandro Almirante Pino 2, John Carpio Quispe 3, William Luis Alave Gomez 4
1 Universidad Nacional Jorge Basadre, Tacna, Perú (laquispeb@unjbg.edu.pe) ; 2 Universidad Nacional Jorge Basadre, Tacna, Perú (aalmirantep@unjbg.edu.pe) ; 3 Universidad Nacional Jorge Basadre, Tacna, Perú (jacarpioq@unjbg.edu.pe) ; 4
Universidad Nacional Jorge Basadre, Tacna, Perú (wlalaveg@unjbg.edu.pe)
El estudio analiza la percepción que tienen los jóvenes universitarios sobre la importancia del voto informado. La investigación surge ante los bajos niveles de confianza institucional y las dificultades que enfrentan los estudiantes para acceder a información política verificada. El objetivo fue describir y analizar cómo comprenden y valoran el voto informado. Se empleó un enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo y asociativo, mediante un cuestionario estructurado aplicado a estudiantes de diversas carreras profesionales. Los resultados muestran que la mayoría presenta un nivel medio de voto informado, evidenciando conocimientos generales sobre el proceso electoral, aunque con limitaciones en el análisis crítico y en la verificación de fuentes. También se observa una valoración favorable hacia la democracia, acompañada de un nivel moderado de desconfianza institucional.
El análisis inferencial evidencia ausencia de relación significativa entre el voto informado y variables como género o edad; sin embargo, la condición de estudiar y trabajar presenta
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asociación significativa. En conclusión, los jóvenes reconocen la relevancia de informarse antes de votar, aunque persiste la necesidad de fortalecer sus habilidades de alfabetización mediática y análisis político.
Palabra clave: voto informado, democracia, participación juvenil, percepción política, elecciones, ciudadanía.
This study analyzes university students’ perception of informed voting. The research arises from concerns about low institutional trust and the difficulties young voters face in accessing reliable political information. The main objective was to describe and analyze how students understand and value informed voting. A quantitative, descriptive, and associative approach was used through a structured questionnaire administered to participants from different academic programs. The results show that most students demonstrate a medium level of informed voting, reflecting general knowledge of the electoral process but limitations in critical analysis and source verification. Although students express a favorable perception of democracy, this attitude coexists with moderate distrust toward public institutions. Inferential analysis indicates no significant relationship between informed voting and demographic variables such as gender or age; however, a significant association was found with the condition of studying and working. In conclusion, students acknowledge the importance of being informed before voting, though there remains a need to strengthen media literacy, critical-thinking skills, and access to reliable political information to improve the quality of electoral decision-making.
Keywords: Informed vote, democracy, youth participation, political perception, elections, citizenship.
A nivel internacional, diversos estudios coinciden en que los jóvenes presentan niveles de participación electoral significativamente más bajos que los adultos. Por ejemplo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OECD (2024) reporta que en promedio los jóvenes entre 18 y 24 años votan un 12 % menos que los adultos de 25 a 50 años, siendo esto una constante en la mayoría de los países miembros. En Europa, aunque se observó un leve repunte en las elecciones parlamentarias de 2019, donde el 42 % de los menores de 25 años votó, aún se mantiene una brecha importante frente a los demás grupos etarios (Del Monte, 2023). En América Latina, el fenómeno es similar: un estudio comparativo muestra que los menores de 30 años participan electoralmente en menor proporción que los mayores de 30; en el caso de México, se registró que el 59 % de los jóvenes no votó en las últimas elecciones presidenciales, en contraste con solo el 19 % de los adultos mayores de 30 años (Tchintian et al., 2022). En Asia y otras regiones, también se registran diferencias importantes, siendo común que los jóvenes estén entre 15 y 30 puntos porcentuales por debajo de los mayores de 35 en términos de participación electoral (Ferrali et al., 2023).
Esta diferencia no es solo cuantitativa, sino que los estudios recientes se han enfocado en la calidad del voto, especialmente en el nivel de información con el que los jóvenes emiten su decisión. En este sentido, organismos internacionales y organizaciones cívicas han implementado estrategias de “voto informado” dirigidas a jóvenes, como plataformas digitales o campañas en redes sociales. Por ejemplo, en Argentina desarrolló micrositios con información electoral clara y accesible (Tchintian et al., 2022). Sin embargo, no todos los esfuerzos son igual de efectivos: una investigación experimental en Marruecos mostró que las intervenciones digitales solo lograron movilizar a jóvenes que ya estaban medianamente interesados en participar, mientras que aquellos con poco o nulo interés no modificaron su comportamiento (Ferrali et al., 2023). Es decir, estos hallazgos sugieren que, más allá del acceso a información, es crucial fortalecer la motivación cívica y la confianza en las instituciones para que los jóvenes se involucren activamente en los procesos democráticos.
La situación descrita a nivel internacional se agrava en el contexto peruano. Durante la última década, el Perú ha atravesado una marcada inestabilidad política,
evidenciadas en cambios sucesivos de gobierno y una creciente pérdida de confianza ciudadana en las instituciones del Estado. Además, (Pajares, 2023) indica que el 91
% de los peruanos se encuentra insatisfecho con el funcionamiento de la democracia, ubicando al país como uno de los más críticos de la región. En el mismo informe Latinobarómetro 2023 elaborada por (Fundación Carolina, 2023) , apenas el 8 % de la población expresó satisfacción con la democracia, lo que pone en mostrar la baja credibilidad institucional.
En los últimos cinco años, el contexto político peruano ha estado caracterizado por una notable volatilidad institucional y una profunda crisis de representación. Entre 2018 y 2023, el país experimentó seis cambios de gobierno y reiteradas disoluciones del Congreso, lo que generó un clima de incertidumbre política y debilitamiento de la confianza ciudadana en las autoridades. El informe del Latinobarómetro 2023 confirma que el Perú se ubica entre los países latinoamericanos con menor confianza en las instituciones democráticas: solo el 21 % de la población confía en el sistema electoral y el 13 % en los partidos políticos, cifras muy por debajo del promedio regional (Fundación Carolina, 2023).
Esta desafección se ve corroborada por el alto nivel de insatisfacción con la democracia en Perú, segun el informe BTI 2024: Bertelsmann Transformation Index, publicado por la Fundación Bertlsmann Sitiftung (Alemania). Este informe, validado por encuestas y análisis de expertos realizados entre 2022 y 2023, indica que la aprobación de las normas y procedimientos democráticos en Perú es baja, e inclusive la insatisfacción con el funcionamiento del sistema democrático ha erosionado el apoyo general a la democracia, llevando al ciudadano peruano a dudar de que la democracia misma sea válida para resolver los problemas nacionales (Stiftung, 2024). Lo que conlleva esta crisis, según Bustamante et al., (2025) esta misma ha sido generación de impotencia y resentimiento en la población por ver que no tienen la capacidad de influir en decisiones políticas.
El impacto de este escenario de crisis es palpable en la juventud, donde se suma un descenso en la identificación con la política tradicional. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte que la participación formal de jóvenes en organizaciones políticas peruanas es inferior al 10 %, pese a que más del
60 % declara interés por los asuntos públicos (UNDP, 2024). Esta brecha entre interés y participación formal refleja una transformación en los modos de involucramiento político, que hoy se manifiestan más en entornos digitales, movimientos sociales o iniciativas de voluntariado cívico, que en partidos tradicionales. Asimismo, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) señala que la percepción ciudadana sobre gobernabilidad y democracia alcanzó en 2024 uno de sus puntos más bajos de la década: solo el 29,8 % de los peruanos considera que la democracia funciona satisfactoriamente, mientras que el 56 % sostiene que “no se gobierna para el bien de todos” (INEI, 2024). Estas cifras evidencian un distanciamiento progresivo entre el Estado y la sociedad, fenómeno que incide directamente en el compromiso cívico y en la valoración del voto.
Precisamente, ante este contexto de desafección política, el voto informado adquiere importancia de cara a las Elecciones Generales de 2026, que según López (2023) lo define como el derecho ciudadano a acceder a información irrestricta sobre candidatos y propuestas para formar un criterio autónomo para de esta manera evitar opacidad electoral, donde la ciudadanía elegirá a nuevas autoridades nacionales. Ejercer un voto informado implica que los ciudadanos emitan su sufragio con base en el análisis crítico de las propuestas, los antecedentes de los candidatos y las implicancias de sus decisiones. Autores como Mohino et al.,(2023) destacan que, para participar como ciudadano crítico, lo que implica emitir un voto con reflexión teniendo acceso a la información y también tener habilidades de pensamiento crítico. Un electorado que vota con conocimiento y reflexión refuerza la legitimidad democrática y contribuye a la estabilidad política.
En consecuencia, en la literatura especializada se identifican varias dimensiones clave que definen el voto informado. Este concepto no solo implica tener acceso a información electoral, sino también desarrollar competencias críticas para interpretarla. Según Tchintian et al.,(2022) el voto informado involucra la capacidad de los ciudadanos para conocer las propuestas de gobierno, evaluar la trayectoria de los candidatos y comprender el marco normativo del proceso electoral, reduciendo así los costos cognitivos asociados a la toma de decisiones políticas. Estas dimensiones permiten que el elector forme un juicio autónomo y consciente en el momento de emitir su voto.
Dado el peso demográfico de la juventud, su participación resulta crucial en este proceso. Según el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil, RENIEC (2020) para las elecciones generales de 2021, 7 488 390 personas menores de 30 años estaban habilitadas para votar, representando aproximadamente el 30 % del padrón electoral. De igual manera, el Jurado Nacional de Elecciones JNE (2022) informó que en las Elecciones Regionales y Municipales 2022, los jóvenes entre 18 y 29 años constituyeron el 27,4 % del total de electores. Estas cifras muestran el peso demográfico de la juventud peruana y la importancia de fomentar una participación consciente y responsable en los procesos electorales.
Los jóvenes constituyen uno de los segmentos más relevantes del electorado y su incorporación al padrón exige ejercer el sufragio con información adecuada. Un análisis de IPAE Acción Empresarial reveló que aproximadamente el 66 % de los jóvenes de 18 a 24 años considera que su voto es importante; sin embargo, solo cerca del 21 % afirma informarse en forma suficiente antes de votar (IPAE, 2025). Este desfase entre la conciencia ciudadana y la acción informada afecta directamente la calidad del sufragio, pues un voto sin reflexión previa puede desplegarse como apoyo a opciones poco alineadas con los intereses del elector o como una expresión meramente simbólica sin real capacidad de incidencia.
Sin embargo, los niveles de involucramiento político juvenil aún son limitados. De acuerdo con el Informe Nacional de Juventudes 2021 de la Secretaría Nacional de la Juventud (SENAJU), entre los factores que explican el bajo compromiso electoral destacan la desconfianza hacia los partidos políticos, la percepción de corrupción y la escasa educación cívica (Senaju, 2022). En respuesta, el Jurado Nacional de Elecciones ha desarrollado programas como “Voto Informado”, orientados a consolidar el conocimiento ciudadano y promover el voto responsable.
A lo anterior se añade que, en el caso particular de los jóvenes, su exposición constante a redes sociales y entornos digitales plantea nuevos desafíos. La UNESCO (2024) advierte que las juventudes están particularmente expuestas a la desinformación, lo que puede distorsionar su criterio al momento de votar. Por ello, se vuelve crucial fomentar la alfabetización mediática como componente del voto
informado, entendida como la capacidad para discriminar fuentes confiables, verificar datos y resistir narrativas manipuladoras.
En esta misma línea, la plataforma Voto Informado de la organización Edición Razón Pública (2025) resalta la necesidad de promover el pensamiento crítico y el consumo responsable de información política, sobre todo en contextos donde predominan noticias falsas y campañas de desinformación. Finalmente, desde un enfoque cívico-ético, Tchintian et al., (2022) enfatiza que un voto realmente informado requiere también de conciencia ciudadana y compromiso democrático, ya que no basta con conocer datos: es necesario que el ciudadano actúe con responsabilidad, valorando el impacto colectivo de su decisión electoral.
En síntesis, estas perspectivas teóricas coinciden en que el voto informado debe abordarse como un fenómeno multidimensional, que integra el acceso a la información, la capacidad analítica, la alfabetización mediática y la ética cívica.
Este enfoque amplio resulta indispensable para comprender cómo los jóvenes tacneños se aproximan a su rol como electores. Por otra parte, los datos oficiales sobre percepción ciudadana muestran que la democracia y las instituciones públicas enfrentan retos de legitimidad. Según un informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), durante el periodo octubre 2023–marzo 2024 solo el 53.8 % de la población mayor de 18 años considera que “la democracia sirve para elegir autoridades” (INEI, 2024). Este panorama influye poderosamente en la forma en que los jóvenes perciben su rol electoral: cuando la institucionalidad se percibe débil, el voto informado resulta no solo deseable sino un mecanismo estratégico para reconstruir la confianza pública.
En conjunto, estos elementos y la considerable presencia juvenil en el padrón electoral, la brecha entre la intención de votar y la reflexión previa, el contexto de baja confianza institucional y el nuevo ecosistema informativo digital conforman un desafío clave para la mejora de la calidad democrática. Cuando los jóvenes desarrollan criterios sólidos para su decisión de voto, no actúan solo como partícipes, sino también como agentes de transformación. Por ello, la articulación entre educación cívica, transparencia electoral y un entorno informativo confiable es esencial para asegurar que su voto tenga valor más allá del acto formal. En este contexto, las
próximas Elecciones Generales de 2026 se presentan como un punto de inflexión para recuperar la legitimidad democrática. La ciudadanía peruana enfrenta el reto de ejercer un voto informado en medio de una sobreexposición mediática, desinformación digital y discursos polarizados. Este escenario plantea la necesidad de fortalecer la educación cívica y el acceso a información electoral veraz, especialmente entre los sectores jóvenes, que constituyen la base del padrón electoral y el motor potencial de renovación política.
La presente investigación busca comprender cómo los jóvenes de Tacna perciben la importancia de votar de manera informada, especialmente en un contexto marcado por la desinformación y la desconfianza hacia las instituciones. Conocer estas percepciones es relevante porque permite identificar qué tan conscientes están de su rol ciudadano y qué factores influyen en su decisión al momento de elegir a sus autoridades. Por ello, el objetivo general del estudio es analizar cómo valoran los jóvenes tacneños el voto informado y qué elementos consideran más significativos en este proceso. A partir de ello, surge la pregunta de investigación: ¿Cómo perciben los jóvenes de Tacna la importancia del voto?
En cuanto las definiciones operativas, se tienen las siguientes: a) La democracia se entiende como el sistema político en el que los ciudadanos eligen representantes y participan en la toma de decisiones públicas dentro de un marco de libertades civiles y Estado de derecho. Esta definición conecta los aspectos procedimentales (elecciones, instituciones) con los sustantivos (derechos, representación) (Toppi, 2011). b) Para este estudio, voto informado es el acto de sufragio en el que la elección se fundamenta en la deliberación y en información contrastada sobre propuestas, trayectorias de candidatos y el contexto institucional, más allá de afectos, lealtades o fuentes no verificadas. Esta definición enfatiza deliberación, información verificable y criterio (JNE, 2022). c) La participación política juvenil Incluye tanto modalidades formales (voto, afiliación partidaria) como no convencionales o digitales (movilizaciones, activismo en redes, peticiones electrónicas). La participación juvenil es heterogénea: coexisten actividades
presenciales y digitales que configuran nuevas formas de incidencia United Nations (2013). d) La confianza institucional, muestra tanto como la percepción ciudadana sobre la legitimidad, eficacia e integridad de instituciones públicas. La confianza funciona como mediadora entre información disponible y comportamiento político: menor confianza puede reducir la motivación para informarse o para valorar la utilidad del voto informado (Pecorari & Cuesta, 2023).
Por consiguiente, los siguientes términos son pilares fundamentales para este estudio: a) Calidad democrática. La democracia no solo se sostiene en la existencia de elecciones libres, sino también en la calidad de las decisiones ciudadanas. Un electorado que investiga, contrasta y reflexiona sobre la información antes de votar, fortalece los principios de representación y rendición de cuentas. En este sentido, el voto informado actúa como un mecanismo que legitima el sistema político, ya que vincula la voluntad ciudadana con propuestas concretas y evaluables. Además, el conocimiento político fomenta la responsabilidad cívica y reduce el riesgo de decisiones impulsivas o influenciadas por la desinformación. Comprender esta dimensión es fundamental en contextos de crisis institucional, donde la desconfianza y la apatía amenazan la participación electoral (Ferrant, 2018). El fortalecimiento de una cultura de voto informado también repercute en la calidad de la democracia percibida. Los resultados del informe Latinobarómetro 2023 elaborado por Fundación Carolina (2023) evidencian que los ciudadanos con mayores niveles de información tienden a confiar más en el proceso electoral y en las instituciones políticas. Asimismo, la educación cívica y el acceso a información transparente son factores que, según el informe, incrementan la percepción de legitimidad democrática en América Latina.
Relevancia demográfica. El grupo juvenil representa un segmento decisivo dentro del electorado peruano. De acuerdo con el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil RENIEC (2020), cerca del 30 % de los votantes en el Perú tiene menos de 30 años. Este dato no solo es demográficamente significativo, sino que también implica una oportunidad para promover prácticas de ciudadanía activa. En este contexto, las universidades constituyen espacios idóneos para fomentar la reflexión crítica y el voto responsable entre los jóvenes. Por su parte, el Jurado Nacional de Elecciones JNE (2022), a través de su plataforma Observa Igualdad, ha enfatizado la importancia de desarrollar campañas dirigidas a los jóvenes universitarios, promoviendo el conocimiento sobre procesos electorales y derechos políticos. Estas
iniciativas buscan reducir la brecha entre la participación obligatoria y la participación consciente, transformando el acto de votar en una acción cívica deliberada. Analizar la percepción del voto informado en la población universitaria contribuye a identificar el impacto real de tales esfuerzos institucionales. c) Entorno comunicativo. El escenario actual de la información está profundamente mediado por las plataformas digitales. Sin embargo, un mayor acceso a contenido político no garantiza una ciudadanía más informada. Según Boulianne, (2015) la exposición a redes sociales puede incrementar la participación política, pero este efecto depende del nivel de alfabetización mediática del usuario. Es decir, la cantidad de información no es suficiente: la comprensión crítica y la capacidad para distinguir fuentes confiables son condiciones necesarias para que el consumo de contenido se traduzca en un voto informado. En la misma línea, Gonzalez et al., (2023) destacan que el desarrollo de competencias digitales críticas permite a los jóvenes filtrar información, detectar sesgos y reconocer discursos manipuladores. Estos autores argumentan que los entornos educativos, en especial las universidades, desempeñan un papel central en el fortalecimiento del pensamiento crítico y en la formación de ciudadanos digitales capaces de ejercer un voto consciente.
En el marco de los modelos se exploraron las siguientes; 1) Cultura cívica, el modelo de Cultura Cívica propuesto por Almond & Verba (1963) plantea que la estabilidad y eficacia de los sistemas democráticos dependen de las actitudes, valores y comportamientos que los ciudadanos desarrollan hacia la política. En su teoría, la “cultura cívica” se configura como un equilibrio entre conocimiento político, confianza institucional y participación activa. Desde esta perspectiva, el voto informado se interpreta como una manifestación práctica de la cultura política madura: el ciudadano que comprende su rol y los procesos electorales está en mejores condiciones de emitir un voto consciente y responsable. En la presente investigación, este modelo se adapta para explicar cómo el conocimiento político, las actitudes hacia el sistema democrático y la capacidad crítica inciden en la valoración del voto informado. Las dimensiones que lo componen son tres: a) Dimensión cognitiva, relacionada con el nivel de información sobre partidos, propuestas y funcionamiento institucional; b) Dimensión afectiva, vinculada con la confianza en el sistema político y la identificación ciudadana; y c) Dimensión evaluativa, que alude a la reflexión y juicio crítico al momento de decidir.
Estas dimensiones integran factores como la educación cívica, la exposición a información y las experiencias previas de participación. En conjunto, el modelo permite comprender que un mayor nivel de cultura cívica favorece la adopción de un voto informado, en tanto promueve la reflexión racional sobre las opciones políticas y la responsabilidad cívica del elector (Almond & Verba, 1963).
Modelo de Mediación Comunicativa y Procesamiento de la Información, el modelo de Mediación Comunicativa, sustentado en la teoría de la comunicación política, explica cómo la exposición a información y los procesos de interpretación influyen en la conducta electoral. Según Boulianne (2015), el uso de redes sociales y medios digitales puede incrementar la participación política, pero el efecto depende de la capacidad del individuo para procesar críticamente la información recibida. En otras palabras, la alfabetización mediática actúa como mediadora entre la exposición informativa y la decisión electoral. Este modelo, complementado por Gonzalez et al., (2023), se estructura en cuatro dimensiones: a) Exposición informativa, que se refiere a la frecuencia y diversidad de fuentes de información consultadas. B) Procesamiento cognitivo, vinculado a la evaluación crítica y la comparación de datos y propuestas. c) Acción decisoria, entendida como la conversión de la información en una decisión electoral razonada. d) Confianza institucional, que modera la relación entre el procesamiento informativo y la decisión final, ya que la desconfianza puede reducir el impacto de la información en la conducta de voto.
Este modelo resulta especialmente útil en el análisis del voto informado en jóvenes universitarios, quienes se encuentran expuestos a un flujo constante de información en medios digitales y requieren habilidades de pensamiento crítico para discernir entre fuentes veraces y sesgadas. Su aplicación permite entender la interacción entre exposición, análisis y acción electoral como componentes del voto reflexivo.
Modelo de Percepciones Democráticas de la Juventud Universitaria
El modelo desarrollado por Sánchez et al., (2025) analiza las percepciones de la democracia en jóvenes universitarios del estado de Guerrero (México), destacando los retos de confianza institucional y compromiso político. Aunque el estudio se enmarca en un contexto distinto al peruano, sus hallazgos teóricos son relevantes para comprender cómo los universitarios conceptualizan la democracia y la participación electoral.
En donde desarrolla y evidencia la composición de la estructura en: a) Dimensión cognitiva: conocimiento sobre los principios democráticos y el rol del ciudadano. b) Dimensión valorativa: creencias sobre la legitimidad del sistema político y la justicia electoral. c) Dimensión participativa: nivel de involucramiento político, incluyendo el voto y otras formas de acción cívica. d) Dimensión crítica: evaluación de la eficacia del sistema democrático y percepción de representación.
El modelo evidencia que la percepción democrática de los jóvenes se construye a partir de experiencias cotidianas de participación y de su interacción con las instituciones. En el marco del voto informado, estas dimensiones permiten analizar la relación entre conocimiento, confianza y decisión electoral. Su aplicación al estudio a los jóvenes de la ciudad de Tacna se justifica por la similitud generacional de la población analizada.
Según Haro et al., (2024) la investigación actual es básica, su objetivo es ampliar el conocimiento teórico, sin enfocarse de inmediato en las aplicaciones prácticas, y se enfoca principalmente en entender los principios fundamentales. Entonces, se busca ampliar el conocimiento sobre el voto informado sin la intención de generar aplicaciones prácticas inmediatas.
El nivel de investigación es descriptivo, como su nombre lo indica; busca determinar las características y atributos del fenómeno en estudio y se emplea para solucionar problemas más específicos (Corona & Fonseca, 2023)
El diseño de investigación es no experimental y transversal porque, en lugar de manipular las variables, se examinan los fenómenos tal cual aparecen en su entorno natural, recopilando los datos en un único momento temporal. El enfoque empleado es cuantitativo, lo que permite analizar los datos de forma objetiva mediante procedimientos estadísticos.
Los jóvenes de la región de Tacna, con edades entre los 18 y los 29 años, constituyen la población objetivo, ya que están habilitados para votar en las elecciones generales de 2026. La selección de participantes se realizó mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia, debido a que se trabajó con jóvenes que accedieron voluntariamente a responder el cuestionario virtual. En el estudio participaron jóvenes
del departamento de Tacna, tanto hombres como mujeres, que se encontraban habilitados para sufragar y aceptaron participar de manera voluntaria. Se dejaron fuera aquellas personas que no cumplían con el rango de edad establecido o que no contaban con la habilitación para votar. Al tratarse de un cuestionario virtual con preguntas de respuesta obligatoria, no se presentaron casos de exclusión por falta de datos.
La técnica de recolección de datos usada fue la encuesta, elaborado en los formularios de Google. El instrumento utilizado fue un cuestionario estructurado con
18 preguntas, donde los ítems del cuestionario fueron adaptados del estudio de (Sánchez et al., 2025), cuestionario ya validado, no se tomaron de manera de lineal, sino que fueron modificados para adecuarlos al contexto peruano y a las características de la población en estudio, y se transformaron en ítems con opciones de respuesta en escala tipo Likert.
Los resultados que se han logrado tras la aplicación del cuestionario a los jóvenes de Tacna se exponen en esta sección. El análisis tiene como propósito describir las percepciones sobre el voto informado y, posteriormente, establecer si existen diferencias significativas según las características sociodemográficas de los participantes.
desacuerdo | desacuerdo | en desacuerdo | de acuerdo | ||
0.00% | 5.00% | 62.00% | 32.00% | 1.00% | 100.00% |
5.00% | 24.00% | 27.00% | 40.00% | 4.00% | 100.00% |
3.00% | 27.00% | 38.00% | 26.00% | 6.00% | 100.00% |
2.00% | 9.00% | 24.00% | 34.00% | 31.00% | 100.00% |
Nivel global de percepción sobre la importancia del voto informado.
Totalmente
en En
Ni de acuerdo ni
De acuerdo Totalmente
Total
VARIABLE: Voto
informado
Dimensión 1: Percepción sobre democracia
Dimensión 2: Confianza institucional
Dimension 3: Participación Política
Dimensión 4: Medios de comunicación e Información
Dimensión 5: Precandidaturas en el marco del proceso electoral 2026
2.00% 12.00% 33.00% 37.00% 16.00% 100.00%
2.00% 8.00% 46.00% 34.00% 10.00% 100.00%
Los resultados muestran que la mayoría de los encuestados presenta un nivel medio de voto informado (62%), lo que evidencia un conocimiento político general, aunque aún limitado. En cuanto a la percepción sobre la democracia, predomina el acuerdo (40%), lo que sugiere una valoración favorable del sistema democrático. Respecto a la confianza institucional, los resultados se concentran en una posición neutral (38%), reflejando una percepción prudente o reservada hacia las instituciones. En el caso de la participación política, destaca un alto nivel de acuerdo y total acuerdo (65%), lo que revela una disposición positiva hacia el involucramiento ciudadano en asuntos públicos. Asimismo, en medios de comunicación e información, el 37% de los participantes manifestó estar de acuerdo en que estos cumplen un papel relevante en el proceso electoral. Finalmente, en la dimensión precandidaturas 2026, el 46% mantiene una postura neutral, indicando una percepción aún indefinida respecto a las opciones políticas actuales.
Voto informado de acuerdo a las características sociodemográficas de los jóvenes.
En desacuerdo
Ni de acuerdo ni en desacuerdo
De acuerdo Totalmente
de acuerdo
Total
Chi-cuadrado de Pearson
P-
valor
Género
N % N % N % N % N % Masculino 4 4.00% 20 20.00% 13 13.00% 1 1.00% 38 38.00%
Femenino 1 1.00% 42 42.00% 19 19.00% 0 0.00% 62 62.00%
Total 5 5.00% 62 62.00% 32 32.00% 1 1.00% 100 100.00%
6,336 0.096
18 - 20 años 1 1.00% 18 18.00% 16 16.00% 0 0.00% 35 35.00%
Edad
21 - 23 años 1 1.00% 18 18.00% 8 8.00% 0 0.00% 27 27.00%
24 - 26 años 2 2.00% 12 12.00% 6 6.00% 1 1.00% 21 21.00%
27 - 29 años 1 1.00% 14 14.00% 2 2.00% 0 0.00% 17 17.00%
11,359 0.252
Distrito de residencia
Total | 5 | 5.00% | 62 | 62.00% | 32 | 32.00% | 1 | 1.00% | 100 | 100.00% |
Tacna | 2 | 2.00% | 7 | 7.00% | 10 | 10.00% | 0 | 0.00% | 0 | 19.00% |
Alto de la Alianza | 1 | 1.00% | 13 | 13.00% | 5 | 5.00% | 0 | 0.00% | 0 | 19.00% |
Gregorio | 1 | 1.00% | 15 | 15.00% | 10 | 10.00% | 0 | 0.00% | 0 | 26.00% |
17,283 | 0.302 |
17,639 | 0.282 |
23,737 | 0.022 |
Albarracín
Ciudad Nueva 0 0.00% 11 11.00% 4 4.00% 1 1.00% 1 16.00%
Pocollay 1 1.00% 10 10.00% 3 3.00% 0 0.00% 0 14.00%
Calana 0 0.00% 6 6.00% 0 0.00% 0 0.00% 0 6.00%
Total 5 5.00% 62 62.00% 32 32.00% 1 1.00% 1 100.00%
Educación
secundaria completa
Nivel educativo alcanzado
Estudios técnicos en curso
Estudios técnicos completos
Estudios universitarios en curso
Estudios universitarios completos
Posgrado en curso o completo
1 1.00% 2 2.00% 1 1.00% 0 0.00% 4 4.00%
2 2.00% 12 12.00% 4 4.00% 0 0.00% 18 18.00%
1 1.00% 14 14.00% 2 2.00% 0 0.00% 17 17.00%
1 1.00% 21 21.00% 21 21.00% 1 1.00% 44 44.00%
0 0.00% 9 9.00% 2 2.00% 0 0.00% 11 11.00%
0 0.00% 4 4.00% 2 2.00% 0 0.00% 6 6.00%
Total 5 5.00% 62 62.00% 32 32.00% 1 1.00% 100 100.00%
Solo estudio 0 0.00% 8 8.00% 11 11.00% 1 1.00% 20 20.00%
Estudio y
trabajo(medio tiempo)
Situación laboral actual
Trabajo tiempo completo
Busco empleo/ desempleado
2 2.00% 17 17.00% 15 15.00% 0 0.00% 34 34.00%
2 2.00% 10 10.00% 3 3.00% 0 0.00% 15 15.00%
1 1.00% 16 16.00% 2 2.00% 0 0.00% 19 19.00%
Emprendo / trabajo independiente
0 0.00% 11 11.00% 1 1.00% 0 0.00% 12 12.00%
Total 5 5.00% 62 62.00% 32 32.00% 1 1.00% 100 100.00%
Desde el análisis inferencial, se encontró que el 42% de las mujeres manifestó estar ni de acuerdo ni en desacuerdo con el voto informado, mientras que el 20% de los hombres mantuvo también una posición neutral. El resultado de la prueba de Chi-
cuadrado (p = 0.096) es mayor que 0.05, lo que indica que no existe una relación significativa entre el género y el voto informado. Lo que muestra que el género no es un factor diferenciador en la forma en que los encuestados comprenden el voto informado.
Al analizar la dimensión edad, se observa que el 18% de los encuestados entre 18 y 20 años manifestó estar ni de acuerdo ni en desacuerdo con el voto informado. Un resultado similar se presenta en el grupo de 21 a 23 años, donde también el 18% mantiene una posición neutral. Además, el 16% de los encuestados entre 18 y 20 años indicó estar de acuerdo con el voto informado. El valor obtenido en la prueba de Chi-cuadrado (p = 0.252) es mayor que 0.05, por lo que no se evidencia una relación estadísticamente significativa entre la edad y el voto informado. Lo que muestra que la edad no es un factor diferenciador en la forma en que los encuestados comprenden el voto informado.
Sobre la dimensión Distrito de residencia, del total de encuestados, el 15% de quienes residen en el distrito de Gregorio Albarracín manifestó estar ni de acuerdo ni en desacuerdo con el voto informado. De manera similar, el 13% de los encuestados que viven en el distrito Alto de la Alianza indicó también mantener una posición neutral frente a esta variable. El resultado de la prueba de Chi-cuadrado (p = 0.302) es mayor que 0.05, por lo que no se evidencia una relación significativa entre el distrito de residencia y el voto informado.
Respecto a la dimensión nivel educativo alcanzado por los encuestados, el 21% de los jóvenes con estudios universitarios en curso manifestaron que no están ni de acuerdo ni en desacuerdo con el voto informado, asimismo el 21% de la misma categoría de educación alcanzada dicen estar de acuerdo con el voto informado. Por otro lado, el 14% de los jóvenes que tienen los estudios técnicos completos destacan no esta ni de acuerdo ni en desacuerdo con el voto informado. El valor obtenido en la prueba de Chi cuadrado (p = 0.282) es mayor que 0.05, por lo que no hay evidencia de una relación significativa entre el nivel educativo alcanzado y el voto informado.
Finalmente, la dimensión Situación laboral actual, el 17% de los jóvenes que se encuentran estudiando y trabajando (medio tiempo) indican que están ni de acuerdo ni en desacuerdo con el voto informado, por otro lado, el 15% de los encuestados que estudian y trabajan indican que están de acuerdo con el voto informado. El resultado
de la prueba de Chi cuadrado (p = 0.022) es menor que 0.05, por lo que si existe una relación significativa entre la situación laboral y el voto informado.
Es de destacar que hay investigaciones que validan este hecho, aunque la investigación de Caycedo (2020) se centra en docentes, éste aporta al entendimiento de como la situación laboral puede influir en la formación de una conciencia crítica y en la participación política. De igual manera, en el presente estudio se halló de que los jóvenes que estudian y trabajan muestran una mayor tendencia hacia un voto informado.
El estudio realizado permitió comprender de manera clara como los jóvenes de la ciudad de Tacna perciben la importancia del voto información. En términos generales, los resultados muestran que la mayoría reconoce la relevancia de informarse antes de votar puesto que se ubica en un nivel medio de voto informado (62%); sin embargo, este reconocimiento no siempre se traduce en prácticas informativas consistentes. El predominio de un nivel medio de voto informado evidencia que, aunque manejan nociones básicas del proceso electoral, aún existen limitaciones en el análisis crítico, en la verificación de fuentes y en la búsqueda activa de información política.
Asimismo, la percepción hacia la democracia presenta matices, debido a que una parte significativa mantiene una valoración positiva, pero este sentimiento convive con una actitud de neutralidad respecto a la confianza en las instituciones públicas. Este hallazgo es coherente con el contexto político nacional, caracterizado por fluctuaciones de credibilidad y descontento ciudadano. A pesar de ello, la disposición a participar políticamente es elevada, lo que indica que los jóvenes no son indiferentes al rumbo del país y mantienen interés en involucrarse, aunque todavía con precaución frente a la oferta electoral actual.
Desde el análisis estadístico, se identificó que factores como el género, la edad, el nivel educativo o el distrito de residencia no influyen de manera significativa en la percepción del voto informado. Por el contrario, la condición de estudiar y trabajar sí muestra una relación significativa, lo cual sugiere que la experiencia
simultánea en el ámbito académico y laboral fomenta una mayor autonomía informativa y una comprensión más amplia del entorno político y social.
En conjunto, los hallazgos permiten concluir que la percepción del voto informado entre los jóvenes es favorable, aunque todavía insuficiente para hablar de una ciudadanía plenamente fortalecida. Persisten desafíos vinculados con la confianza institucional, la alfabetización mediática y la necesidad de contar con información clara, accesible y confiable. Estos aspectos condicionan no solo la comprensión del proceso electoral, sino también la calidad de las decisiones que los jóvenes pueden adoptar en un contexto político complejo.
Finalmente, los resultados permiten afirmar que la investigación responde plenamente a la pregunta planteada y cumple con el objetivo general del estudio, al ofrecer una caracterización precisa y fundamentada de cómo los jóvenes valoran el voto informado y de los factores que influyen en dicha percepción. Se recomienda, por tanto, fortalecer los programas de educación cívica y mediática en el entorno universitario, promover espacios de diálogo sobre la oferta electoral y ampliar futuras investigaciones hacia otros grupos juveniles de la región.
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